La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, estimó ayer que presionar a las multinacionales por más transparencia permitirá combatir técnicas legales de evasión fiscal que afectan especialmente a los países más pobres.
“Esto debería ser una preocupación central”, dijo Lagarde, en medio de la onda expansiva provocada por las revelaciones de la investigación liderada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés).
Lagarde afirmó que la transparencia era el mecanismo para enfrentar la evasión fiscal a escala global.
“Transparencia sobre las grietas del sistema, sobre las decisiones judiciales, transparencia sobre el área de actividad de las compañías, sobre dónde tienen sus ramificaciones y dónde colocan sus beneficios”, enumeró.
De acuerdo con Lagarde, existe actualmente un “impulso” que es necesario “sostener y que debe ser seguido por resultados”. Para empujar a las grandes corporaciones a la transparencia, añadió, un primer paso sería avanzar hacia una nueva regulación.
En ese caso, si la comunidad internacional está dispuesta a iniciar ese proceso, el FMI está listo para “proponer cambios en ese sentido”, dijo.
Para la máxima ejecutiva del FMI, aunque el uso de sofisticados mecanismos legales para evadir impuestos es un fenómeno global, los países en desarrollo son los que sufren las peores consecuencias de esa práctica.
“Son ellos los que están menos equipados, los que dependen más claramente de la recaudación fiscal, y son los que más pierden ante la creatividad e inventiva de las grandes corporaciones multinacionales”, ha dicho.
Un informe de la entidad no gubernamental Oxfam sostiene que entre 2008 y 2014 las 50 mayores empresas estadounidenses pudieron haber escondido 1.4 billones de dólares en países con jurisdicciones opacas para reducir sus impuestos.
