Valter Lavítola, quien cumple dos condenas en la cárcel romana Regina Coeli desde el 11 de noviembre pasado, tras violar las condiciones de su arresto domiciliario, cambia de estrategia.
Su nuevo abogado, Mauricio Paniz, un antiguo parlamentario del partido del ex primer ministro Silvio Berlusconi, estaría colaborando con la Fiscalía de Nápoles. Paniz es hombre muy cercano al viejo tahúr de la política italiana.
El detenido habría pedido hace días a los magistrados napolitanos Vincenzo Piscitelli y Henry John Woodcock –que trabajan en las investigaciones sobre la frustrada construcción de cárceles modulares en Panamá, a través de la empresa italiana Svemark– que escucharan atentamente las nuevas revelaciones que quería hacerles.
Lo que Lavítola ha contado a los fiscales es totalmente secreto, aunque el diario italiano Repubblica apunta a que algunas de las claves del contenido de su deposición son las negociaciones entre la empresa italiana Impregilo y el Gobierno panameño para construir el Metro en Panamá o la promesa incumplida de Silvio Berlusconi de edificar un hospital pediátrico en la provincia de Veraguas.