Un día después de haber sido beneficiado con una medida de arresto domiciliario, el empresario italiano Valter Lavítola seguía preso ayer en la cárcel napolitana de Secondigliano, ya que el Ministerio de Justicia italiano no había aportado aún el brazalete electrónico de monitoreo.
La información fue divulgada ayer en las versiones web de los diarios Il Giornale y Gazzeta del Sud, que dieron cuenta, además, del malestar del abogado del empresario, Gaetano Balice, que calificó la situación como paradójica.
El pasado jueves, el diario La Repubblica informó que la medida fue aprobada por el Tribunal de Revisión de Nápoles, en atención a una solicitud de la defensa de Lavítola, clave en el negocio entre Panamá y Finmeccanica por $250 millones.
La medida, que forma parte del proceso por el que Lavítola fue condenado a dos años y ocho meses de prisión por intentar extorsionar al ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi, permite que el empresario sea recluido en su residencia de Roma, pero esto no se ha cumplido, como se dijo, por la falta del brazalete electrónico.