Zuleika Flores espetó la primera pregunta: ¿Por qué si se dice que en Panamá hay mucho dinero, no se le da más a la educación para que nosotros los jóvenes seamos mejores?
En ese instante, micrófono en mano, la estudiante de cuarto año del colegio Abel Bravo, de la ciudad de Colón, miraba fijamente a los miembros de la mesa principal, donde se encontraba el magistrado del Tribunal Electoral Heriberto Araúz, la educadora Nivia Rossana Castrellón, la directora de ese plantel, Leticia Paddy, y el organizador del conversatorio, el exbanquero Luis H. Moreno.
Al terminar Flores su cuestionamiento, una leve sonrisa cruzó por el rostro de Castrellón, quien se aprestó a contestarle.
El dinero, dijo, no lo es todo. Si bien es cierto que sirve para impulsar programas educativos, lo importante es que cada uno de ustedes, jóvenes estudiantes, se pregunten qué pueden hacer para mejorar su entorno.
Hay que tener voluntad para hacer los cambios que requiere la sociedad, de la cual ustedes son parte importante, argumentó.
Es más, agregó que en el país debe existir una oferta educativa que le permita a los jóvenes realizar sus sueños para que no tengan que encasillarse en tareas en las que muchas veces se frustran, y con ello poco o nada es lo que aportan al país.
Atenta a las palabras de Castrellón, la alumna movía suavemente la cabeza, de atrás hacia adelante.
Flores era uno de los 100 estudiantes que ayer se reunieron en un salón de la planta alta del Abel Bravo para escuchar los planteamientos y el mensaje que a las escuelas del país está llevando, con mucho esfuerzo, la Fundación Panameña de Ética y Civismo, que preside Luis H. Moreno.
Ayer, en ese salón abelista, el orden y el silencio reinaron.
DE POLÍTICA Y POLÍTICOS
Minutos después, otro estudiante pidió la palabra para hacer su pregunta: ¿Por qué la clase política le da tan malos ejemplos a una sociedad que en muchas ocasiones los ve como ejemplos a seguir?
Nuevamente, Castrellón tomó la palabra: “A veces hay ejemplos que se dan para hacernos ver que no son los correctos”.
En este punto, el magistrado del Tribunal Electoral Heriberto Araúz apuntó que existe una crisis de valores, y “eso es lo que ha traído todo esto”.
Por ello, instó a los jóvenes a pensar, pues, “solo ustedes ayudarán a cambiar esa realidad”.
“Escriban sus propias historias y verán que hay otros caminos que los harán sentirse orgullosos, al igual que a sus familias”, aportó Castrellón.
El intercambio de conceptos avanzaba, y Luis H. Moreno acotó que la política no es mala, pues la política es un deber de todo ciudadano, pero lo que hay que hacer es introducir la honestidad en la política, y esa es una tarea que nos compete a todos.
EDUCACIÓN
Durante el coloquio, los estudiantes reconocieron que la educación, apegada a los principios de ética y civismo, es el arma principal para acabar con la corrupción y hacer de Panamá un mejor país.
“La educación es todo para nosotros”, se escuchó en el salón, afirmación que fue secundada por Luis H. Moreno, quien se puso de ejemplo.
Reveló al auditorio que su padre, un campesino nacido en Macaracas, provincia de Los Santos, fue quien le inculcó a sus seis hijos el deber de educarse y ser honestos ante cualquier situación que se les presente.
Un buen día les manifestó que si querían seguir estudiando tenían que ser el primer, segundo, o tercer lugar de su clase, pues de esa manera conseguirían una beca.
“Él no nos dijo que no tenía dinero para apoyarnos, muy por el contrario, nos dio una lección instándonos a ser cada día mejores para ser exitosos”, sostuvo.
Ese fue el viento que impulsó a sus vástagos a seguir por la senda de la educación y la decencia.
Moreno comentó que cuando venían las fiestas propias del interior, y tuvo necesidad de tener unos cuantos reales en el bolsillo, se unió a uno de sus hermanos para vender raspao.
“Todo es voluntad, disciplina, ética y estudio”, afirmó el exgerente del Banco Nacional de Panamá.
