Libia se encamina a una guerra civil librada por una serie de milicias que a veces son poco más que bandas de delincuentes fuertemente armadas.
El país quedó sumido en un caos tras el alzamiento de 2011, en el que fuerzas rebeldes derrocaron y mataron a Moamar Gadafi y saquearon su enorme arsenal.
Desde entonces llegaron más armas todavía a pesar de un embargo de las Naciones Unidas, ya que Estados árabes han apoyado a determinados elementos y naciones occidentales se aliaron con milicias para combatir a los extremistas y reducir el flujo de migrantes que tratan de llegar a Europa.
El International Crisis Group, una organización de estudios con sede en Washington y Bruselas, dijo la semana pasada que las dos principales coaliciones “parecen tener fuerzas equilibradas”, con aviones de combate y artillería pesada.
Ayer, por lo menos dos civiles murieron en Trípoli, como consecuencia de la caída de varios cohetes.