El misil que derribó el avión de Malaysia Airlines en 2014 en Ucrania fue transportado desde Rusia, afirmó ayer la fiscalía holandesa.
“Basándonos en la investigación penal, podemos concluir que el avión del vuelo MH17 fue abatido el 17 de julio de 2014 por un misil BUK de la serie 9M38 traído del territorio de la Federación de Rusia y que, después del disparo, el sistema fue devuelto a Rusia”, indicó Wilbert Paulissen, uno de los responsables de la investigación.
Haciendo uso de fotografías, videos, testimonios, datos de telecomunicaciones y conversaciones telefónicas, los investigadores recrearon el itinerario del convoy que transportó el BUK. En conversaciones ocurridas poco antes de la tragedia, los separatistas mencionaron que necesitaban un sistema de defensa aérea mejor, refiriéndose específicamente a un BUK, y utilizaron las palabras “ha cruzado la frontera”, revelaron.
Aseguraron que existen “pruebas irrefutables”, incluyendo fotos de una columna de humo blanco, que identifican el lugar del disparo: “un campo, cerca de Pervomaiski que, en aquel momento, estaba controlado por los combatientes prorrusos”, quienes negaron ayer haber tirado ese misil.
Los investigadores, llegados desde Bélgica, Ucrania, Australia y Malasia, estuvieron presentes ayer.
El Kremlin siempre ha negado cualquier implicación, y acusa al Ejército ucraniano de estar detrás de la tragedia.
La pesquisa identificó a un centenar de personas que “jugaron un rol activo en el armamento del sistema BUK o en su transporte, así como a otras que facilitaron o ayudaron” en su transporte, afirmó el coordinador de la investigación, Fred Weserbeke. “Ninguna de estas personas es considerada automáticamente como sospechosa”, agregó. No obstante, el fiscal las invitó a entrar en contacto para explicar su papel en el caso o brindar información suplementaria.
Otra investigación, coordinada por la Oficina holandesa de investigación para la seguridad llegó a las mismas conclusiones en 2015, sin identificar a los autores del disparo.
Un comunicado del Ministerio de Exteriores ruso señala que “las conclusiones de la fiscalía confirman que la investigación está sesgada y políticamente motivada”.
En tanto, para la diplomacia ucraniana, “el informe [...] muestra de nuevo la implicación directa del Estado-agresor en el incidente”.
