Rosa Amelia Asuaje, la lingüista cuyo peritaje la juez Susana Barrientos utilizó para sustentar gran parte de sus argumentos al condenar a Leopoldo López, publicó el viernes –el día que la Corte de Apelaciones emitió el fallo que ratificó la condena de septiembre de 2015– un artículo titulado El poder del arte de la palabra o mi rol como experta lingüista en el juicio de Leopoldo López, en el que reitera que fue usada como “chivo expiatorio” de un “sainete kafkiano”.
Explicó que su conclusión de los 32 discursos analizados –emitidos entre el 23 de enero y el 12 de febrero de 2014, fecha en que se produjeron los hechos de violencia por los que fue condenado el opositor y tres estudiantes– fue: que López tenía una postura de confrontación abierta al gobierno; que sus palabras revestían descontento, enojo y llamaba a sus destinatarios para que salieran a las calles a protestar contra un gobierno plagado de corrupción, ineficiencia e ilegitimidad; y que sus palabras pudieron haber ejercido influencia en la ira de sus seguidores por el desabastecimiento, la inseguridad, el narcotráfico que permeaba el gobierno. “Ahora, de allí a enunciar yo que López era responsable de hacer llamados expresos a incendiar la Fiscalía (...) o de cometer actos de violencia, hay una distancia insondable que jamás podré alcanzar”, alegó.
Indicó que la jueza sacó sus palabras de contexto al señalar, por ejemplo, en la página 263, que al hacer su estudio ella enumeró“una serie de palabras [de López] que estaban destinadas a llevar información a sus seguidores”. Y que “(...) es evidente que a través de sus discursos envió [López] mensajes descalificativos que desencadenaron las acciones violentas (...) y (...) daños (...).”
Al refutar el fallo expresó que “no está claro quién es el enunciador de este discurso, parte de la sentencia o como se le quiera llamar; por momentos parece ser la jueza quien me nombra, pero líneas después, usa mi declaración para sustentar lo que acusa y lo interviene, confusamente, para que parezca que fue la experta quien acusa a López”.
Asuaje pregunta cómo es que en la sentencia no se pudieron demostrar los hechos de los que se acusa a López y que toda la acusación recaiga en un peritaje lingüístico en el que, además, no se prueba que él hizo llamados expresos a la violencia. “En una acusación se necesitan pruebas: llamadas telefónicas, filiación [de] López con los otros acusados, fotografías, llamados expresos a la violencia y otras experticias que, junto con un informe como el que yo hice, puedan dar fe de que lo que se acusa podría ser cierto, remarcó.