NATURALEZA.UN PROCESO PARA SOBREVIVIR.

Llegaron las rapaces

Gallinazos, gavilanes, halcones y águilas migran a Suramérica para evitar el invierno boreal. Entre marzo y abril, volverán a sus tierras de anidación.

Si mira con atención al cielo por estos días, en las áreas cercanas al Canal de Panamá, como el cerro Ancón, Albrook, Clayton e incluso sobre Betania, Juan Díaz y otras zonas de la ciudad capital, podrá observar un montón de pájaros revoloteando, a veces tan alto, que parecen puntos negros.

+info

Llegaron las rapaces

Cada año, entre octubre y noviembre, miles de rapaces migratorias que han dejado sus tierras de anidación en Norteamérica sobrevuelan los cielos panameños y ofrecen un espectáculo natural a los entusiastas de la observación de aves en la cima del cerro Ancón y en otros puntos estratégicos.

Son principalmente gallinazos, gavilanes, halcones y águilas que se dirigen hacia el sur del continente, en busca de un clima más benévolo para su subsistencia en esta época del año.

A su paso por Panamá, aprovechan la luz diurna y las corrientes de aire caliente para elevarse, desplazarse sin aletear y así ahorrar energía. En algunos días es posible verlas en numerosos grupos que vuelan en círculos o que se juntan en formaciones lineales.

Cada año en el cerro Ancón, el biólogo Venicio Wilson, voluntarios y aficionados a las aves, provistos con binoculares, telescopios, contadores, cámaras y libros sobre aves de referencia, realizan el conteo anual de rapaces y registran las especies que observan, así como la temperatura y las condiciones climáticas.

El conteo que allí realiza desde 2004 la Sociedad Audubon Panamá, comenzó el 1 de octubre y se extenderá hasta el 18 de noviembre. Según el sitio web hawkcount. org, que lleva las estadísticas de los conteos en distintos puntos del continente, hasta el lunes 15 de octubre, en 132 horas y media de observación en el cerro Ancón, se habían contabilizado 589 mil 248 aves rapaces.

De las 14 especies de rapaces migratorias que pasan por Panamá, el gavilán aludo, el gallinazo cabecirrojo (del que también hay poblaciones locales) y el gavilán de swainson son las que se ven con mayor frecuencia.

“El gavilán aludo se distribuye más en la costa este de Estados Unidos y emigra hasta el norte de Suramérica. En cambio, el gavilán de swainson, de la costa oeste estadounidense, llega hasta Argentina”, explica Rosabel Miró, directora de la Sociedad Audubon Panamá.

Para soportar el viaje, las aves acumulan grasa en los meses previos y no acostumbran comer hasta llegar a su destino. En general, retoman el vuelo alrededor de las 7:45 a.m. y antes de las 6:00 p.m. muchas empiezan a descender para descansar en las zonas boscosas, donde también se refugian en caso de mal tiempo.

Miró señala que se han visto también en los suelos de pastizales o áreas agrícolas, particularmente el gavilán de swainson.

“Hemos visto fotos en la arrocera cerca del aeropuerto de Tocumen, posados en el suelo, y en el área de Las Macanas”, remarcó.

PIONERO DE LOS CONTEOS

Uno de los pioneros en estudiar el fenómeno migratorio de las rapaces fue el ornitólogo Neal Smith, del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, nacido en 1937 y que falleció a principios de este mes.

Entre 1970 y 1982, Smith contó las rapaces en Ancón, Summit y el templo Bahai. En 1982 registró 981 mil 405 ejemplares.

Smith creía que era poco probable que tantas aves se alimentaran al estar de paso. Observó que algunas tomaban unos 16 días para completar su viaje y otras se desplazaban tan rápido que llegaban a su destino al sur en solo nueve días.

Tomando en cuenta las distancias que recorrían (el gavilán de swainson viaja 9 mil km desde que sale hasta su sitio de estadía invernal y el gavilán aludo viaja 5 mil km), las corrientes termales, y la grasa corporal de las aves, calculó que estas debían incrementar su grasa corporal entre 20% y 25% antes de su travesía, y que, para evitar consumir su reserva antes de llegar a su destino, estas viajaban unas 10 horas diarias, aprovechando las corrientes termales para ahorrar energía, y descansaban las 14 horas restantes.

“Están migrando por miles”, fue el mensaje que envió el biólogo Venicio Wilson desde el cerro Ancón en la mañana del 16 de octubre de 2012. Al mirar el cielo, miles de rapaces sobrevolaban Betania, Pueblo Nuevo, San Francisco... Rosabel Miró, directora de Audubon Panamá, las veía desde Juan Díaz.

Desde 2004, entre octubre y noviembre, se hace un conteo de rapaces migratorias en Ancón. Poco más de un millón atraviesan el país en esta época, con destino a Suramérica, donde pasarán el invierno boreal, para volver en la primavera al norte. Un conteo realizado en 2004, en nueve sitios entre Panamá y Colón, arrojó la cifra de 3.5 millones de rapaces. En 2011, en Ancón se contó 1 millón 805 mil 867 (el 27 de octubre de ese año pasaron 893 mil 783). El conteo de 2012 terminará el 18 de noviembre. Ya han pasado más de medio millón.

LAS MÁS LEÍDAS

  • Registro del Cepanim inicia este mes y los pagos serán desde julio de 2026. Leer más
  • Mides detecta más de 8 mil beneficiarios con autos, taxis y buses en programas sociales. Leer más
  • Panamá desplaza a Costa Rica y está entre los países con mejor calidad del aire. Leer más
  • De la crisis a la esperanza: el rescate del marañón panameño en el Arco Seco. Leer más
  • El gasoducto del Canal de Panamá: La decisión correcta es la menos riesgosa. Leer más
  • Pago de Cepanim 2026: así será el registro obligatorio para cobrar en junio. Leer más
  • Metro de Panamá contratará a Alstom por $4.3 millones para el mantenimiento de la Línea 2. Leer más