PANORAMA DE LA UNIÓN TRAS LA SALIDA DEL REINO UNIDO

‘Londres debe irse pronto de la UE’

Los países miembros consideran que esperar a octubre es demasiado tiempo para completar la desconexión de los británicos con el bloque.

‘Londres debe irse pronto de la UE’
Los ministros de Exteriores de los seis países fundadores del bloque comunitario han compartido sus puntos de vista en una reunión de urgencia por la salida británica de la Unión Eu

La decisión histórica del Reino Unido de abandonar la Unión Europea (UE), tras 40 años de matrimonio, colocó a las dos partes en una situación inédita que los obliga a crear una nueva relación. Por ello, una intensa secuencia de reuniones entre responsables europeos comenzó desde tempranas horas del pasado viernes, y aunque hubo distintas posturas sobre el tema, en algo que todos coincidieron es que Londres debe iniciar “lo antes posible” el proceso de ruptura.

Sin embargo, un pulso parece prepararse sobre este punto con Londres, luego del anuncio del primer ministro David Cameron de que su sucesor se ocupará del divorcio hasta octubre.

Los tratados europeos prevén un procedimiento de salida: se trata del artículo 50 del tratado de Lisboa, vigente desde el 1º de diciembre de 2009. Ese artículo define las modalidades de un retiro voluntario y unilateral. Londres deberá negociar un acuerdo para salir, con el Consejo Europeo, que reúne a todos los Estados miembros. Para ser aprobado, el acuerdo que se alcance deberá obtener la mayoría calificada del Consejo y luego la aprobación del Parlamento Europeo.

Los tratados europeos dejarán de aplicarse a partir de la entrada en vigor del acuerdo, y si no lo hay, dejarán de regir dos años después de la notificación de Londres. La UE y Londres podrían, sin embargo, prorrogar este plazo de acuerdo mutuo.

Hasta que no se concluya un acuerdo, “la legislación de la UE continuará aplicándose para el Reino Unido, en lo que concierne a sus derechos y obligaciones”, subrayó el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

Este procedimiento de ruptura nunca fue utilizado, por ello se plantean numerosas interrogantes sobre las negociaciones indispensables para definir una nueva relación con Europa.

¿La nueva relación entre la UE y el Reino Unido tendrá que estar ya definida una vez que se concluya el acuerdo para una salida? ¿O habrá dos negociaciones separadas? La segunda opción parece la más probable.

Londres debería también modificar su legislación nacional para reemplazar la multitud de textos derivados de su pertenencia a la UE, como en el sector de los servicios financieros.

“Es probable que tome tiempo, primero para negociar nuestra salida de la UE, luego nuestros futuros acuerdos con la UE, y finalmente nuestros acuerdos comerciales con los países que están fuera de la UE”, explicó el Gobierno británico en un estudio enviado a su Parlamento en febrero pasado.

El estudio hablaba de “hasta una década de incertidumbre” en los mercados financieros o el valor de la libra.

La hipótesis más simple sería que el Reino Unido se una a Islandia o Noruega como miembro del Espacio Económico Europeo (EEE), lo que le daría un acceso al mercado interior europeo.

Pero Londres debería respetar las reglas vinculantes del mercado, sin participar en su elaboración, y contribuir a su financiamiento. Otro escenario sería que siga el ejemplo de Suiza.

Pero “es muy poco plausible que el Reino Unido quiera seguir ese camino”, estimó el exjefe del departamento legal del Consejo Europeo, Jean-Claude Piris.

En un estudio sobre los escenarios a un brexit, Piris señala que Suiza concluyó más de un centenar de acuerdo sectoriales con la UE, excluyendo los servicios, y que la Unión no está satisfecha con su relación con Berna.

Entre las otras opciones, están la conclusión de un acuerdo comercial como el que la UE selló con Canadá o una unión aduanera, como con Turquía.

Sin acuerdo, el Reino Unido “será a partir de la fecha de su salida un tercer país en relación a la UE, como es China”, agregó Piris.

Londres deberá negociar el estatuto de sus casi dos millones de expatriados que viven o trabajan en la UE. Los derechos a la jubilación o el acceso a los servicios de salud en los 27 países de la UE quedarán en suspenso.

“Los ciudadanos británicos que residan en el extranjero, como los jubilados que viven en España, no pueden asumir que conservarían sus derechos”, adelantaba el estudio de Downing Street.

Y todo acuerdo negociado con una ventaja para los británicos en los países de la UE sería acordado con la condición de reciprocidad para los ciudadanos de la UE en el Reino Unido, añadía.

REUNIÓN DE MINISTROS

La situación llevó a que ayer se reunieran los ministros de Exteriores de los países fundadores de la UE: Alemania, Francia, Holanda, Italia, Bélgica y Luxemburgo. La invitación la hizo el ministro de Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, quien, en respuesta al resultado de la consulta británica, manifestó que la Unión debe prestar atención a “las expectativas de la gente” en cuestiones como migración y desempleo.

En declaraciones antes de la reunión, Steinmeier dijo que es importante que los líderes conecten mejor con los más de 500 millones de ciudadanos de la UE y reaccionen a sus preocupaciones. Agregó que ahora es el momento de que los 27 miembros restantes se escuchen entre sí para determinar el futuro de la Unión.

Pese a la crisis actual del bloque, el ministro belga de Exteriores, Didier Reynders, afirmó que intentarían “avanzar ahora en la integración europea”. “Tenemos que negociar la salida con Gran Bretaña, pero también tenemos que hablar sobre cómo es posible hacer más con algunos socios o con los 27 Estados miembros en varios temas concretos”, adujo Reynders.

Por su parte, el canciller holandés, Bert Koenders, apuntó que es muy importante buscar “cooperación europea innovadora, constructiva”.

Al encuentro acudieron también el ministro francés de Exteriores, Jean-Marc Ayrault, y sus homólogos de Italia, Paolo Gentiloni, y Jean Asselborn, de Luxemburgo.

ADVERTENCIA

Como lo han señalado analistas, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, advirtió ayer al diario Bild que otros países podrían pedir referendos similares.

Juncker aseguró que la salida de Gran Bretaña no significa el principio del fin de la UE, no obstante, advirtió de que “los populistas no dejarán escapar esta oportunidad de promocionar con mucho ruido sus políticas antieuropeas”.

Más temprano, en una entrevista con la televisora alemana ARD, Juncker reconoció que el proceso de desconexión no sería amistoso. “No entiendo por qué el Gobierno británico necesita esperar hasta el mes de octubre para decidir si envía o no la carta de divorcio a Bruselas. Me gustaría tenerla inmediatamente”, añadió.


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