La recaudación de ingresos corrientes del Estado ascendió en los nueve primeros meses del año a $4 mil 445.6 millones, lo que supone un aumento de $101 millones respecto a lo ingresado en el mismo período del año anterior, pero un déficit de $420.4 millones (8.6%) en comparación con lo que se había presupuestado.
La diferencia entre lo recaudado y lo presupuestado es superior a la reportada en meses previos, porque la extinta Autoridad Nacional de Ingresos Públicos (ANIP) incluía como ingresos los pagos de impuestos a través de documentos fiscales, certificados que el Gobierno da a las empresas que reciben algún tipo de incentivo tributario y que no representan una entrada de efectivo para el Estado.
Aplicando esa misma práctica, que el consultor fiscal Osvaldo Lau calificó de “errada”, la recaudación en los nueve primeros meses del año habría sido de $4 mil 594 millones, $271.9 menos de lo presupuestado.
La nueva administración de la Dirección General de Ingresos (DGI) da por hecho que la recaudación al cierre del año no será suficiente para cubrir el presupuesto, pero espera superar lo ingresado en el ejercicio anterior.
