El expresidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva afirmó que quienes lo procesan por corrupción activaron una maquinaria de “persecución política” de la que solo puede salir condenado, en momentos en que circulan fuertes versiones sobre su posible detención.
“No puedo callarme ante los abusos cometidos por agentes del Estado que usan la ley como instrumento de persecución política”, escribió el exmandatario (2003-10) en una columna de opinión publicada ayer martes en el diario Folha de Sao Paulo. “Saben que no robé, que no fui corrupto ni intenté obstruir a la justicia”, pero “se convirtieron en prisioneros de las mentiras que crearon, la mayoría de las veces a partir de reportajes facciosos y mal investigados. Están condenados a condenar y deben estar considerando que, si no me detienen, serán ellos los desprestigiados ante la opinión pública”, afirmó.
Exobrero metalúrgico que dejó la presidencia con altísimos niveles de popularidad, Lula afirmó que los procesos en su contra pretenden “destruir los fundamentos de la democracia en Brasil”. “Intento comprender esta cacería como parte de la disputa política, aun cuando sea un método repugnante de lucha. No es a Lula a quien pretenden condenar: es al proyecto político que represento. En el intento de destruir una corriente de pensamiento, están destruyendo los fundamentos de la democracia en Brasil”, proclamó.
Lula enfrenta juicios por corrupción, lavado de dinero, tráfico de influencias y obstrucción de la justicia, en el marco de la investigación Lava Jato (“lavadero de autos”) sobre millonarios desvíos de dinero en la estatal Petrobras, que desde 2014 ya ha sentado en el banquillo a buena parte de la élite política y empresarial de Brasil. Pero Lula rechaza categóricamente todos esos cargos: “Jamás practiqué, autoricé o me beneficié de actos ilícitos en Petrobras”, asegura. En redes sociales y sitios de internet cercanos a Lula han circulado fuertes versiones estos días sobre una inminente detención del líder de izquierda. Algunos de sus partidarios incluso han llegado hasta su casa en la ciudad de Sao Bernardo do Campo, en la región metropolitana de Sao Paulo, para manifestarle su apoyo, según reporta la prensa local.
El expresidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), acérrimo adversario de Lula , afirmó que “desde el punto de vista histórico” podría resultar contraproducente condenar al fundador del Partido de los Trabajadores (PT).
“No me gusta ver a nadie en la cárcel, y mucho menos a Lula. No sé si eso ocurrirá, ojalá que no. Pero es el juez quien tiene que decidir”, afirmó Cardoso, del centrista PSDB, en una reunión en Río de Janeiro organizada por el diario O Globo y la Confederación Nacional de Comercio.
PROTESTAS
Las declaraciones de Lula y el suspenso sobre su futuro ocurren en medio de un ambiente tenso y manifestaciones en contra de la administración del presidente Michel Temer.
La policía de Río de Janeiro lanzó el lunes gases lacrimógenos contra manifestantes que protestaban contra un límite al gasto propuesto por el Gobierno, luego de que se acercaron a la sede central de Petrobras, dijo el canal GloboNews.
La acción de la policía representa la primera vez que una nueva ola de protestas callejeras en Brasil, en esta ocasión contra las políticas económicas del gobierno del presidente Michel Temer, se han vuelto violentas.
La propuesta de un límite constitucional al gasto del gobierno federal restringiría el aumento del presupuesto a la tasa de inflación durante 20 años. La medida busca cerrar un déficit de presupuesto que superó el 10% del producto interno bruto el año pasado y revivir la confianza en la economía del país.
