La oposición venezolana recibió ayer luz verde de las autoridades electorales para seguir con la ratificación de las firmas que activarán un referendo revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro, primer paso de un engorroso proceso que apuran para que culmine este año. Tras una esperada reunión con una autoridad del poder electoral, el vocero de la oposición, Jesús Torrealba, anunció que fueron declaradas “válidas” 1.3 millones de firmas, cuando solo se requieren unas 200 mil (1% del padrón electoral) para activar el referendo.
“Lo decimos con absoluta propiedad: tenemos seis veces más firmas de las necesarias para pasar esta frontera”, aseguró secretario ejecutivo de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD). La MUD entregó al Consejo Nacional Electoral (CNE), al que acusa de aliado del Gobierno, más de 1.85 millones de firmas el pasado 2 de mayo, pero según Torrealba utilizó un proceso de verificación “irregular” para “rebanar” unas 600 mil rúbricas. Entre tanto, el dirigente opositor Henrique Capriles fue repelido por guardias nacionales y policías que lanzaron gases lacrimógenos y balas de goma cuando junto con políticos y cientos de manifestantes intentaban marchar hacia la sede del CNE. Ante la acción de los cuerpos de seguridad, Capriles y sus seguidores se retiraron del lugar sin cumplir su objetivo de llegar al organismo.