El ministro de Economía y Finanzas, Dulcidio De La Guardia, manifestó ayer su rechazo al señalamiento del Departamento de Servicios Financieros (DFS, por sus siglas en inglés) de Nueva York, Estados Unidos, que identificó a Panamá como un territorio de alto riesgo para el lavado de capitales.
El regulador del estado neoyorquino hizo estas aseveraciones en el documento que reveló una multa de $180 millones al banco taiwanés Mega International Commercial Bank, por haber incumplido las normas estadounidenses de prevención del blanqueo de capitales. Panamá“ha sido históricamente reconocido como una jurisdicción de alto riesgo para el lavado de dinero”—recoge el documento—, motivo por el cual las transacciones entre la plaza panameña y la oficina de Nueva York del banco deberían haber sufrido un escrutinio mayor, algo que no habría ocurrido”.
De La Guardia dijo ayer en un conversatorio con periodistas que “si el banco de Nueva York no cumplió con los estándares, es una responsabilidad del regulador de Nueva York, al igual que es una responsabilidad de la Superintendencia de Bancos de Panamá que los bancos de Panamá cumplan con la normativa”.