El presidente de Argentina, Mauricio Macri, ordenó ayer a la Oficina Anticorrupción que los expedientes de la justicia brasileña que revelan la conexión argentina de la causa Lava Jato sean remitidos el 1 de junio próximo a la procuradora general, Alejandra Gils Carbó, según informó el portal en internet Infobae.
Se trata, señala Infobae, de las confesiones de 77 ejecutivos de Odebrecht y decenas de documentos que permitirán conocer los beneficiarios de los 35 millones de dólares que la compañía brasileña pagó en coimas para obtener ciertos contratos de obras públicas.
Los sobornos fueron ejecutados entre 2007 y 2014, cuando Cristina Fernández de Kirchner era presidenta.
Macri, de acuerdo con Infobae, dijo estar “tranquilo” y que “no tiene nada que ocultar” sobre la operación Lava Jato.
Distintos fiscales federales, que dependen formalmente de la Procuración General, hacían lo que podían para acceder a la información que puede abrir un nuevo capítulo de la historia de la supuesta corrupción del kirchnerismo.
En el caso Odebrecht, revela el portal, Macri dispuso que Germán Garavano, ministro de Justicia, encontrara una salida institucional para revelar la conexión argentina de la causa Lava Jato.
Garavano pidió informes a la Oficina Anticorrupción y a la Procuración del Tesoro, mientras ejecutaba una negociación contra reloj con Odebrecht para cerrar un acuerdo legal que permitiera a la justicia argentina obtener los nombres de los coimeados por la empresa constructora de Brasil.
La negociación fracasó. Odebrecht pretendía fijar todas las reglas de juego y dejaba al Gobierno en una posición endeble respecto a la normativa vigente.
