El presidente venezolano, Nicolás Maduro, denunció ayer una “arremetida imperialista” y una “guerra económica” para derrotarlo, que “hemos detenido y que vamos a derrotar más temprano que tarde”, durante la Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (Mnoal).
“Venezuela está enfrentando una arremetida global que es contra toda América Latina y el Caribe” para tratar de “socavar los logros de la revolución” fundada por el fallecido líder Hugo Chávez (1999-2013), e imponer a las “oligarquías” tradicionales, afirmó el mandatario.
El presidente, elegido para el período 2013-2019, prometió salir airoso de esos ataques para derrocarlo, que atribuye a una alianza entre la oposición y Washington.
Abrumado por la crisis política y económica, Maduro busca un respiro en la Cumbre, a la que solo asisten los mandatarios de Irán, Zimbabue, Cuba, Ecuador, Bolivia, El Salvador y la Autoridad Palestina, quienes le expresaron su respaldo.
Lejos de la influencia internacional que tenía su mentor Chávez, Maduro ha perdido liderazgo ante el desplome de los precios del petróleo y el retroceso de la izquierda en la región.