ASESINATO DE KIM JONG-NAM

Malasia rechaza presión de Pionyang

Malasia rechaza presión de Pionyang
Periodistas aguardan a las afueras de la embajada de Corea del Norte en Kuala Lumpur.

El Gobierno de Malasia dijo ayer que la expulsión del embajador de Corea del Norte es una advertencia para Pionyang de que no puede manipular la investigación sobre el asesinato del medio hermano del líder de Corea del Norte.

El sábado, Malasia dio al embajador Kang Chol 48 horas para que abandone el país tras rehusarse a pedir disculpas por sus fuertes acusaciones sobre la manera en que Malasia está llevando la investigación del asesinato de Kim Jong-nam en el aeropuerto de Kuala Lumpur el 13 de febrero.

“Creo que hemos dado un mensaje claro al Gobierno de Corea del Norte, que somos serios cuando decimos que vamos a resolver este problema y que no queremos que [la investigación] sea manipulada”, dijo ayer el viceprimer ministro, Ahmad Zahid Hamidi, según un reporte de Bernama, la agencia noticiosa nacional de Malasia.

La muerte de Kim, quien se había mantenido distante de su medio hermano, el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, ha desatado una guerra diplomática entre Kuala Lumpur y Pionyang. Las autoridades de Malasia dicen que Kim murió unos 20 minutos después de que dos mujeres le rociaron en el rostro el agente tóxico VX, que está prohibido y es considerado un arma de destrucción masiva.

Corea del Norte ha rechazado la autopsia de Malasia, que dijo que Kim murió debido al VX. Kang ha acusado al Gobierno de Malasia de tratar de esconder algo y dijo que conspiró con potencias extranjeras para difamar a Corea del Norte.

La expulsión de Kang ocurrió solo días después de que Malasia dijera que revocaría el derecho de los norcoreanos de ingresar al país sin visa.

Kuala Lumpur canceló, además, un acuerdo de libre circulación de personas con Corea del Norte y llamó a consultas a su embajador en Pionyang, dañando así unas relaciones que antaño fueron buenas.

La expulsión del embajador se produce el mismo día en que el único norcoreano detenido por el asesinato tachó la investigación malasia de “conspiración para perjudicar la dignidad de la República [de Corea del Norte]”.

Ri Jong-chol, que fue liberado y deportado el viernes por falta de pruebas, aseguró que la Policía le había ofrecido una buena vida en Malasia a cambio de dar un falso testimonio.

Esas declaraciones se produjeron días después de que dos mujeres, una vietnamita y una indonesia, fueran inculpadas por el asesinato de Kim Jong-nam.

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