Cerca de 5 mil chilenos participaron ayer, domingo, de una tradicional marcha en Santiago que recuerda a las víctimas de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y que concluyó con violentos enfrentamientos entre encapuchados y policías.
La caminata es convocada por organismos de derechos humanos y familiares de detenidos y desaparecidos durante el régimen militar, y se realiza anualmente alrededor del 11 de septiembre, fecha en la que hace 44 años Pinochet encabezó el golpe que inició su dictadura y que derrocó al entonces presidente socialista Salvador Allende.
La manifestación concluyó en el cementerio general en el norte de Santiago, en cuyos alrededores decenas de encapuchados causaron destrozos en estaciones del metro, una clínica, sucursales bancarias y gasolineras, además de levantar y quemar barricadas.
La Policía dispersó a los encapuchados con gases lacrimógenos y carros lanza-agua.
Los asistentes a la marcha portaron pancartas con las fotos de sus familiares muertos, mientras otros llevaban carteles y lienzos con leyendas que demandaban conocer el paradero de los desaparecidos que desde hace más de cuatro décadas aún es desconocido.
Unos 3 mil 200 muertos y desaparecidos y cerca de 38 mil personas torturadas dejó la cruenta dictadura de Pinochet, según cifras oficiales.
