Bolivia vivió ayer una jornada de masivas marchas callejeras a favor y en contra de la reelección del presidente Evo Morales en medio de un clima polarizado a un año de los comicios nacionales. Las protestas fueron pacíficas y no se reportaron incidentes.
Grupos opositores convocaron a las marchas al conmemorarse 36 años del regreso a la democracia del país y para reclamar el respeto a un referendo de 2016 que rechazó la repostulación de Morales.
La marcha oficialista fue encabezada por el propio mandatario en La Paz y contó con números seguidores, sobre todo, funcionarios públicos y varios sindicatos.
Morales aprovechó el día para anunciar un segundo aguinaldo en diciembre como regalo a los trabajadores y en virtud del buen desempeño de la economía que crecerá 4.5% del producto interno bruto (PIB), según las previsiones del gobierno, en medio del rechazo del sector empresarial.