Esgrimiendo la “urgencia” de tener gobierno y evitar nuevas elecciones, Mariano Rajoy pidió ayer la confianza de los diputados españoles para continuar como presidente del Ejecutivo, sabiendo de antemano que no recibirá los votos necesarios. Tras su intervención ayer, de poco más de una hora, Rajoy se someterá hoy a la votación propiamente dicha, previo debate con las demás fuerzas políticas.
Dado el calendario elegido por el líder conservador para el debate, si se confirma su anunciada derrota y persiste el bloqueo político los españoles deberán volver a las urnas el 25 de diciembre, un riesgo cada vez más temido.
Ante el hemiciclo, el presidente del Partido Popular (PP) se presentó ayer con tres argumentos: la “urgencia en constituir un gobierno” después de más de ocho meses de interinidad, la victoria de su formación sin mayoría absoluta en los comicios de junio y la falta de “alternativa razonable” a su candidatura.
El candidato conservador centró buena parte de su intervención en el aspecto económico, afirmando que el actual panorama de crecimiento económico fuerte, de más del 3% anualizado, podría “evolucionar a peor” en caso de persistir el bloqueo político.
Rajoy arremetió por otro lado contra el independentismo catalán, advirtiendo que “España sufre una amenaza explícita contra su unidad territorial” frente a la que propone un pacto por la unidad nacional, junto con el partido Ciudadanos.
Y desestimó la eventualidad de un gabinete alternativo capitaneado por los socialistas y por el partido izquierdista Podemos, añadiendo que se trataría de un “gobierno de mil colores, radical e ineficaz”.
Rajoy va al debate de investidura con el apoyo de los 137 diputados de su partido, más los de Ciudadanos (32), con quienes cerró un pacto con 150 medidas, y la representante de Coalición Canaria, un partido regional.
