La participación de José Domingo Arias y la presencia en el público de su compañera de fórmula, Marta de Martinelli, en el foro de la Universidad de Istmo (UDI), le dieron a entender al electorado que el oficialismo daba por concluida su estrategia de faltar a los debates entre candidatos a la Presidencia.
Solo fue un espejismo. Al otro día del encuentro en la UDI, el Comité Panameño de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN por su sigla en inglés) convocó a los candidatos a la Vicepresidencia de Cambio Democrático (CD), el Partido Revolucionario Democrático (PRD), el Partido Panameñista, el Frente Amplio por la Democracia (FAD) y del aspirante independiente Juan Jované, para “responder a las inquietudes en temas prioritarios dentro de la agenda ambiental Panamá 2014-2019”. Asistieron Gerardo Solís, del PRD; Isabel De Saint Malo, del panameñista; Maribel Gordón, del FAD, y Alberto Reyes, compañero de fórmula de Jované. Los organizadores manifestaron no haber tenido respuesta a la invitación por parte de la campaña de la alianza oficialista.
LOS ASUNTOS
Comenzaron hablando de la inclusión del medioambiente en el engranaje estatal, más allá de la Autoridad Nacional del Ambiente.
De Saint Malo prometió la creación del Ministerio del Medioambiente para fijar “un eje transversal en las políticas públicas”. Reyes planteó la condición de “cambiar el modelo de desarrollo panameño”.
Otro tema que se trató fue el de las deficiencias de los estudios de impacto ambiental (EIA). Gordón aseguró que “aquí se vulneran los estudios de impacto ambiental para favorecer a grupos empresariales minoritarios”. Solís propuso “empoderar a la sociedad para detener los proyectos sin EIA”.
De Saint Malo planteó ampliar los tiempos de análisis de los EIA, según cada proyecto, y no dejar la labor solo en la sociedad civil. Reyes pidió “adecentar las instituciones”.
Sobre la preservación de las cuencas hidrográficas, De Saint Malo señaló que Panamá debe garantizar la preservación de “su mayor riqueza”, que son las “áreas de biodiversidad” y así “garantizar el tránsito de las especies [animales]”.
Y Solís resaltó que el agua sirve primero al ser humano, después a los animales y por último, si sobra, a la industria.
