El presidente Ricardo Martinelli aseguró ayer que no tiene nada que ver con denuncias de presiones a jueces por parte del Ejecutivo y de magistrados del Órgano Judicial.
Martinelli, en declaraciones en Changuinola, Bocas del Toro, afirmó que no se inmiscuye en los asuntos de la Corte Suprema. “Esa es una práctica de los políticos de antaño que sí la tenían”, recalcó.
Las declaraciones del mandatario surgen a raíz de las denuncias del exjuez cuarto penal Alexis Ballesteros, de haber recibido presiones de sus superiores en algunos casos.
Al respecto, el abogado de Ballesteros, Alberto Reyes, sostuvo que su cliente afronta “una crisis de miedo por su vida” a raíz de las amenazas telefónicas que ha recibido en los últimos días, por lo que está bajo atención médica especializada.
Añadió que debido a esta situación el exjuez tiene que trasladarse constantemente a una clínica. Agregó que las llamadas anónimas se han incrementado desde el 31 de marzo, cuando brindó entrevistas a medios de comunicación para denunciar las presiones de que fue objeto.
Añadió que Ballesteros está padeciendo de hipertensión, lo que le ha impedido entregar su despacho en el Órgano Judicial, luego de su renuncia al cargo el pasado 1 de abril.
En tanto, el catedrático Miguel Antonio Bernal aseguró, desde Roma, Italia, que “debe ordenarse una investigación profunda de todo lo afirmado y brindársele seguridad y respetar los procedimientos. Los señalados deben separarse del cargo mientras dure la investigación; el Colegio de Abogados debe pronunciarse y exigir respeto de los derechos de Ballesteros”.
El exjuez en sus declaraciones denunció presiones de los magistrados José Ayú Prado, Alejandro Moncada Luna; de los suplentes Secundino Mendieta y Wilfredo Sáenz, y del administrador de la Autoridad de Turismo, Salomón Shamah.