El presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, nunca actualizó el valor catastral de su mansión y la “casa club” que posee en el lujoso barrio de Altos del Golf.
El mandatario saliente prometió el 10 de diciembre pasado que lo haría, pero el compromiso quedó en palabra muerta. El 4 de mayo, día de las elecciones, Martinelli aseguró que no era posible hacer un nuevo avalúo sobre su complejo residencial porque la ley no se lo permitía. “Solo cuando las venda [las propiedades] podré actualizar el valor. De otro modo la ley no me lo permite”, dijo.
Sin embargo, pasaba por alto que la legislación no prohíbe la figura del avalúo voluntario.
Martinelli hizo la confesión justamente en la entrada de la mansión, la propiedad insigne del complejo residencial que, en escrituras públicas, tiene un valor de $290 mil, cuando su valor comercial se calcula en no menos de $4 millones.
Documentos a los que tuvo acceso este diario a finales de 2013 revelaron que el valor registral de las propiedades de la familia Martinelli Linares, ubicadas en Altos del Golf, no habían variado en 25 años.
De acuerdo con los cálcu-los impositivos, por todo el complejo residencial el gobernante pagaría cerca de 4 mil 614 dólares anuales en impuestos de inmueble, gracias a que sus propiedades tienen un ínfimo valor en escrituras públicas.
Martinelli se ha quejado de las propiedades que no han sido revalorizadas durante décadas, y su propia casa es una de las más beneficiadas con esa situación.
Hace cinco meses señaló desconocer que se encontraba en esa posición. Ante ello, “pido revaluarlas, doy el ejemplo, espero que todos los no revaluados hagan lo mismo”, expresó en su cuenta de Twitter.
Ni él, de forma voluntaria, ni el Estado, de oficio, han hecho los trámites para fijarle el valor real a sus propiedades y pagar el impuesto correspondiente.
