La primera ministra británica, Theresa May, quiere iniciar el procedimiento de ruptura con la Unión Europea (UE) sin el aval del Parlamento, afirmó ayer el diario The Daily Telegraph.
Según el periódico conservador, que no cita fuentes, May pretende evitar someterse al visto bueno de los diputados británicos, gran parte de los cuales defendieron la permanencia del Reino Unido en la UE.
Una fuente de Downing Street, citada por la agencia británica PA, rechazó la información del Daily Telegraph. Theresa May “está determinada a poner en marcha la decisión tomada por la población” durante el referéndum, se limitó a agregar esta fuente.
La Alta Corte de Justicia de Londres deberá, sin embargo, decidir en el próximo mes de octubre si Theresa May puede activar el artículo 50 del Tratado de Lisboa, que lanzará el procedimiento de divorcio con la UE sin votación previa del Parlamento.
May ha dicho en varias ocasiones que ella no invocaría el artículo 50 del Tratado de Lisboa antes de que termine el año. A partir de entonces, el Reino Unido tendrá dos años para negociar las modalidades de su salida de la Unión.
Una de las razones por las que los británicos votaron a favor de una salida del bloque europeo el pasado 23 de junio fue la crisis migratoria que afrontan hace al menos tres años y que generó un crecimiento notable del sentimiento antiinmigrante en el continente europeo.
Según un informe del grupo de investigación British Future, la mayoría de los británicos se muestra escéptico ante la promesa del Gobierno de reducir la inmigración neta a menos de 100 mil individuos de aquí a 2020.
El sondeo ICM encuestó a 2 mil 418 adultos por internet entre el 24 y el 26 de junio, una toma de pulso al país justo después de la votación a favor del brexit.
Con el liderazgo de la nueva primera ministra británica está por ver si el gobierno conservador puede cumplir la promesa de su manifiesto de reducir la inmigración neta a decenas de miles, y cómo podría hacerlo.
May declaró recientemente que “se podría tardar algún tiempo en cumplir el objetivo”.
Cuando se les preguntó a los encuestados sobre el objetivo de inmigración, un 54% manifestó que no cree que se pudiera alcanzar el objetivo trazado por el ejecutivo conservador.


