Turquía debe mantener el Estado de derecho y respetar los derechos humanos, declaró ayer la primera ministra británica Theresa May en Ankara, donde se reunió con el presidente turco Recep Erdogan. May además dijo estar “orgullosa” por haber permanecido al lado de Turquía durante la intentona golpista del 15 de julio.
La primera ministra británica trató de encontrar un equilibro entre su voluntad de asegurar unas buenas relaciones con Turquía después de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, votada en referéndum el año pasado.
May evocó que Turquía es uno de “los más viejos amigos del Reino Unido”, haciendo alusión a las relaciones entre el Imperio Otomano e Inglaterra durante el reinado de Isabel I en el siglo XVI.
Por otra parte, Ankara y Londres se pusieron de acuerdo para crear un grupo de trabajo destinado a estimular el comercio bilateral una vez que Gran Bretaña haya salido de la Unión Europea. “Hemos acordado que tendremos un grupo de trabajo común para preparar nuestros intercambios comerciales post brexit”, dijo May .
Erdogan, por su parte, reafirmó que su meta es incrementar en un tercio el intercambio bilateral, pasando de 15.6 mil millones a 20 mil millones de dólares anuales.
Ambos líderes políticos también abordaron la lucha contra el yihadismo en Siria y la cuestión de la reunificación de Chipre, de la cual Londres y Ankara son garantes. Finalmente, en un comunicado se informó sobre un acuerdo de cooperación para desarrollar un avión de caza.
