El senador estadounidense John McCain dijo que la libertad de prensa es vital “para preservar la democracia como la conocemos” y alertó sobre los esfuerzos para controlarla, señalando que “así es como comienzan los dictadores”.
En una entrevista para el programa Meet the Press de la televisora NBC, McCain fue preguntado por cómo se sentía tras el tuit del presidente Donald Trump criticando a “los medios de comunicación falsos” que, según dijo, “son el enemigo del pueblo estadounidense”.
“El hecho es que los necesitamos”, dijo McCain a Meet the Press. “Cuando se observa la historia, lo primero que hacen los dictadores es anular la prensa”, agregó.
El senador por Arizona aclaró que no está diciendo que Trump esté intentando ser un dictador, pero “tenemos que aprender las lecciones de la historia”.
Poco después de aterrizar el viernes en Florida, donde pasa su tercer fin de semana seguido en su lujosa residencia de Mar-a-Lago, Trump recurrió a Twitter, su plataforma de comunicación preferida, para atacar a los medios.
“Los MEDIOS MENTIROSOS @nytimes en dificultad, @NBCNews, @ABC, @CBS, @CNN no son mis enemigos, son los enemigos de los estadounidenses”, escribió en Twitter, retomando la expresión en inglés fake news media (medios de comunicación que portan noticias falsas, en inglés) que, a fuerza de reiteración, ha hecho carne en el lenguaje corriente del país.
No es extraño que los mandatarios critiquen a los medios , pero la virulencia de los reproches de Trump no tiene precedentes.
El republicano hizo de las críticas contra los periodistas “parciales” y “deshonestos” un punto crucial de su campaña, y sus partidarios abucheaban a los periodistas en los actos de campaña.
En una ruidosa y combativa rueda de prensa el pasado jueves, el presidente Donald Trump intentó borrar las dudas sobre sus primeros días en la Casa Blanca. Contundente y sin guion, el presidente arremetió contra los medios por ser deshonestos e injustos.
Unas veces amenazador y otras estridentemente jocoso, Trump llamó a los reporteros por sus nombres, pero para acusarlos no solo de difundir “noticias falsas”, sino de una nueva categoría más siniestra de falta de honradez, “noticias muy falsas”.
Habló sobre una pregunta acerca del antisemitismo y pidió a un reportero afroamericano que organizase una reunión con diputados negros.
Casi por casualidad, dio algunas noticias, entre ellas por lo menos una declaración que podría tener gran importancia: que él no era consciente de que alguno de sus asesores de campaña estuviera en contacto con funcionarios del Gobierno ruso. “Nadie que yo conozca”, dijo.
La conferencia de prensa de 77 minutos, que ha sido fácilmente su encuentro más largo y menos ensayado con los medios de comunicación desde el verano pasado, pareció satisfacer sus deseos de enfrentarse con un cuerpo de prensa que él considera que le ha tratado injustamente desde su investidura.
Sus partidarios sin duda se lo tragaron, pero, si lo observaron con atención, también vieron que Trump parecía disfrutar de sus bromas con los periodistas, tanto que apenas podía alejarse de las cámaras.
“No lo olviden, así fue como gané. ¿Recuerdan que solía darles una rueda de prensa cada vez que hacía un discurso? Lo que era prácticamente todos los días”, comentó Trump.
Pero el evento fue algo más que un buen momento, lo que sugiere que Trump está adoptando un nuevo enfoque en su trabajo después de apenas cuatro semanas en él: una vuelta al estilo de campaña.
