José Antonio Meade renunció ayer a la Secretaría de Hacienda de México para buscar la candidatura del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la presidencia en la elección de julio de 2018.
La probable candidatura de Meade, quien no se ha visto involucrado en los escándalos de corrupción que han golpeado al gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, ha sido bien recibida por los mercados.
En caso de convertirse en el abanderado del PRI, Meade enfrentaría en las urnas al veterano líder izquierdista Andrés Manuel López Obrador, considerado por dirigentes del PRI como el enemigo a vencer.
“Ha sido un colaborador entregado a las responsabilidades que se le han confiado (...) se ha entregado a estas responsabilidades con una gran vocación de servicio y con un enorme compromiso con México”, dijo Peña Nieto tras aceptar la renuncia de Meade.
Pese a que no es militante del PRI, Meade puede convertirse en el abanderado oficialista gracias a una reciente modificación de las reglas para permitir coaliciones y tener candidatos presidenciales que no pertenezcan a la organización política.
Además de la Secretaría de Hacienda, Meade encabezó la Cancillería y la Secretaría de Desarrollo Social en el gobierno de Peña Nieto.
Antes, formó parte del Gabinete del expresidente Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional, como secretario de Hacienda y de Energía.
Meade será sustituido por José Antonio González Anaya, quien hasta ayer era director de la petrolera estatal Pemex, que será dirigida por Carlos Treviño, anteriormente director corporativo de administración y servicios de la empresa.
