Cada vez que la luz del semáforo cambia de verde a roja en uno de los cruces de la avenida 12 de Octubre, corregimiento de Pueblo Nuevo, aparece Víctor* con una botella de agua en una mano y un limpiaparabrisas en la otra para rociar el vidrio frontal de los carros a cambio de unas monedas.
El joven de 16 años de edad, con el cabello tostado por el sol, pertenece a un grupo heterogéneo de niños y adolescentes que la Dirección de Servicios de Protección Social del Ministerio de Desarrollo Social (Mides) llama menores en riesgo.
Informes de esta dirección indican que en los tres primeros meses de este 2016 han captado, al menos, mil 953 jóvenes y niños en situación de riesgo. De ese total, 260 están en esa condición por rebeldía, 170 por conducta irregular y 128 por la deserción escolar
Mientras que 2015 cerró con 9 mil 556 casos. Las causas son las mismas. Rebeldía (1,042 atenciones); conducta irregular (816); y deserción escolar (549).
El Mides establece tres situaciones en las cuales se deben encontrar los niños y jóvenes para considerar que están en estado de vulnerabilidad, estas son: riesgo social, abandono y problemas de conducta.
Por ejemplo, en riesgo social están todos los chicos, sin importar la edad, como Víctor, quien se emplea en lo que el Mides define como “ocupaciones peligrosas, perjudiciales a la salud, lo moral o contrario a las buenas costumbres”, porque estar en medio de la calle lo hace propenso a sufrir un accidente de tránsito.
Otros parámetros que se incluyen dentro de la categoría de menor en riesgo social son: no asistir o desertar del centro educativo, mendicidad, deambular en las noches, vagar, consumir bebidas alcohólicas o drogas.
También se mencionan el abandono del domicilio de sus padres; relacionarse con personas mal vivientes o que acuden a casas destinadas al vicio; hijos de padres delincuentes, alcohólicos, drogadictos, vagos o enfermos mentales; y retenciones por el toque de queda.
Sin cifras
El director ejecutivo de la la Red Nacional de Apoyo a la Niñez y Adolescencia en Panamá, José Ovalle, explicó que el fenómeno de los jóvenes en riesgo y riesgo social es un flagelo difícil de dimensionar, porque no existen estadísticas que ayuden a visibilizar este problema.
Incluso indicó que la creación de una base de datos unificada y robusta es una recomendación de los organismos internacionales de derechos humanos.
Ovalle reconoció que se han hecho esfuerzos para crear un informe estadístico único y segmentado por edad, pero sin resultados concretos.
Agregó que, ante la falta de datos unificados, cada institución dedicada a la protección de los niños y adolescentes maneja sus propias cifras, por lo que no descarta que exista duplicidad de los números, dado que varias entidades están pendientes del tema.
En tanto, el ministro de Desarrollo Social, Alcibíades Vásquez, aseguró que a través del Gabinete Social van a trabajar en la creación de esta base de datos.
Vásquez indicó que uno de los temas de la agenda de trabajo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible es el futuro de los más jóvenes del país.
oportunidad
La directora de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, Idalia Martínez, explicó que de julio de 2014 al pasado mes de diciembre captaron a 9 mil 930 jóvenes, a través de los diferentes programas que tiene la entidad.
Martínez indicó que solo por toque de queda (que el menor de edad no puede andar solo en la calle después de las 9:00 p.m.) atendieron, aproximadamente, 5 mil 521 jóvenes.
Mientras que la directora Nacional de Jóvenes y Adultos del Ministerio de Educación (Meduca), Olga Mendieta, expresó que los menores en riesgo social aportan al aumento de la delincuencia.
Añadió que para darle una oportunidad de estudio a estos jóvenes el Meduca habilitó tres centros de atención integral para jóvenes mayores de 15 años que deseen cursar o terminar sus estudios de nivel primario, premedio y medio. Los programas están en los corregimientos de Las Mañanitas, Curundú y San Felipe.
La coordinadora de estos programas, Migdalia de Rodríguez, indicó que a los participantes se les ofrece la oportunidad de terminar en cuatro años tres bachilleres (ciencia, comercio y letras).
Rodríguez señaló que en los tres centros de atención se imparten clases de primaria, premedia y media.
El Mides lleva los programas de orientación sabatina ‘Escuelas Abiertas’ para prevenir que jóvenes como Víctor formen parte de una estadística.
Vásquez explicó que a partir de este año este programa se ampliará a las escuelas donde el Meduca aplicará las jornadas extendidas.
(*Víctor, nombre ficticio).
