Un grupo de 11 mujeres torturadas sexualmente por fuerzas de seguridad en México pidió el jueves a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que investigue la cadena de mando detrás de los abusos ocurridos durante unos disturbios en 2006 en el estado de México, cuando el presidente Enrique Peña Nieto era gobernador.
Las víctimas, conocidas como las “Mujeres de Atenco”, relataron ante los jueces las agresiones físicas y sexuales cometidas por varios policías tras ser arbitrariamente detenidas después de una protesta de comerciantes en San Salvador de Atenco, que se ubica a unos 40 kilómetros de la capital.
“Hemos venido a alzar la voz. No nos hicieron justicia en México”, dijo ante los jueces María Cristina Sánchez, una comerciante de 50 años, quien tras ser golpeada y agredida sexualmente por policías enfrentó, como el resto de sus compañeras, un proceso judicial en medio de la hostilidad de medios y la sociedad. Las mujeres fueron acusadas de obstaculizar la vía pública y otros cargos, y posteriormente declaradas inocentes. Algunas pasaron más de dos años presas a la espera de juicio.