Los 630 migrantes rescatados por el buque humanitario Aquarius desembarcaron ayer en el puerto español de Valencia (este), cerrando una semana de travesía por el Mediterráneo que avivó las tensiones en Europa por la política migratoria.
Los migrantes estaban repartidos en tres barcos, el Aquarius y dos navíos italianos, que atracaron en forma escalonada desde el alba.
Cuando entró al puerto el buque humanitario, fletado por la oenegé francesa SOS Méditerranée y Médicos Sin Fronteras (MSF), fue recibido con ruidosos aplausos, mientras que en su cubierta los migrantes bailaron y cantaron.
Tras mil 500 km navegados, los migrantes, principalmente de países africanos, fueron recibidos en Valencia por un amplio dispositivo de más de 2 mil personas, entre voluntarios de Cruz Roja, médicos, intérpretes y policías.
Rescatados por el Aquarius en la noche del 9 al 10 de junio frente a Libia, son en total 450 hombres adultos y 80 mujeres -al menos siete embarazadas-, 11 niños menores de 13 años y 89 adolescentes también menores.
Los periodistas observaron el recibimiento a distancia, sin acceso a los migrantes para proteger su privacidad.
“Esta situación no puede repetirse. (...) La inacción de Europa es criminal”, afirmó en rueda de prensa la directora general de SOS Méditerranée, Sophie Beau, quien dijo que su organización planea volver a echarse al mar a rescatar migrantes.