La crisis humanitaria generada por la presencia de cientos de migrantes cubanos en un puerto sobre el Caribe colombiano tendía a solucionarse ayer, luego de que la mayoría de ellos optó por pedir la deportación voluntaria o internarse en la selva ubicada en la frontera con Panamá.
De por lo menos 800 cubanos que hasta el viernes pasado se encontraban hacinados en una bodega del municipio de Turbo, al noroeste de Bogotá, ahora apenas hay unos 80, dijo el defensor del Pueblo en la región de Urabá, William González.
La semana pasada las autoridades habían dicho que unos mil 300 migrantes cubanos estaban en Turbo para tratar de continuar su camino a Estados Unidos. Pero el jueves 14 de ellos fueron ubicados y deportados dos días después a La Habana en un avión de la Fuerza Aérea Colombiana.
El lunes Migración Colombia informó que de los mil 800 cubanos que al parecer se encontraban en Turbo solo quedaban unos 350. Muchos de ellos, en vez de pedir la deportación voluntaria, han optado por internarse en la zona selvática ubicada en la frontera colombo-panameña, dijo Aliex Artiles, un ingeniero informático de 34 años que ha servido como vocero de sus compatriotas en Turbo.
“Se han ido por la selva, por la trocha. Yo calculo que fueron más de mil”, indicó Artiles. Otros se han ido para Ecuador, país por donde ingresaron irregularmente a Colombia, agregó.
Si bien Migración Colombia ha dicho que hasta ahora ningún cubano ha pedido refugio en Colombia, porque su intención es llegar a Estados Unidos, el defensor González señaló haber asesorado a una familia conformada por cuatro personas que solicitó a las autoridades migratorias del país les fuera concedida esa figura. El caso aún está en estudio.
Artiles, que hasta la víspera se había mostrado renuente a abandonar Turbo y por ende Colombia, observó en la jornada que el miércoles [hoy] se marchará a un sitio que no quiso precisar.
En tanto, el presidente Juan Manuel Santos, al referirse al tema de los migrantes de la isla, afirmó que en Turbo “venimos aplicando una política de sentido de autoridad, pero también de respeto por los derechos de estos emigrantes”. El objetivo, enfatizó, es que este problema de los cubanos no se vuelva a presentar en el país.
