Miles de personas que se oponen a la salida de Reino Unido de la Unión Europea marcharon ayer por el centro de Londres para exigir un nuevo referéndum sobre el brexit, ante la crisis de un proceso que amenaza el puesto de la primera ministra Theresa May.
Después de tres años de debates, todavía no se sabe cómo, cuándo o incluso si ocurrirá el brexit, mientras May intenta salir de la crisis política más grave que afecta a Reino Unido en, al menos, una generación.
“Me sentiría diferente si este fuera un proceso bien administrado y el Gobierno tomara decisiones sensatas. Pero es un caos total”, dijo Gareth Rae, de 59 años de edad, quien viajó desde Bristol para asistir a la manifestación.
Miles de manifestantes se reunieron en Marble Arch, frente a Hyde Park, alrededor del mediodía para asistir a la llamada “Marcha de la gente”. Posteriormente caminaron por zonas turísticas como Picadilly Circus y Trafalgar Square, pasaron por la oficina del primer ministro en Downing Street y terminaron en las afueras del Parlamento.
Los organizadores calcularon que más de un millón de personas asistieron a la marcha, superando una concentración similar celebrada en octubre pasado, cuando se habrían reunido unas 700 mil personas.
Una petición para cancelar el brexit consiguió 4 millones de firmas en solo tres días.
En el referéndum del 23 de junio de 2016, 17.4 millones de votantes, un 52%, respaldaron el brexit, mientras que 16.1 millones (48%), votó por la permanencia en el bloque.
