El presidente de México, Enrique Peña Nieto, vio empañada su celebración de las fiestas por la independencia del país ayer, después de que la noche del jueves miles de manifestantes marcharon para exigir su renuncia.
Las razones de la exigencia de los mexicanos son diversas, entre ellas, la visita del candidato republicano Donald Trump por invitación del mandatario, y la desaparición forzada de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.
La popularidad de Peña Nieto también se ha desplomado producto de la indignación de la población por la ola incesante de violencia, la impunidad en la desaparición de 28 mil personas y una economía en problemas.
Sin perder el ánimo festivo, los manifestantes cantaron consignas mientras tocaban tambores y coreaban frases en su camino al Zócalo, intento que fue frustrado por los policías antimotines. “No tenemos por qué gritar ¡viva México! Hay miles de injusticias”, dijo en los altavoces Cristina Bautista, madre de uno de los 43 estudiantes desaparecidos en 2014.
Otro reclamo de los manifestantes es la corrupción política que lastra el país. De acuerdo con una encuesta de percepción ciudadana hecha por la consultora Mitofsky, hasta agosto de 2016 la inseguridad era la mención que más crecía, la corrupción tuvo su tercer incremento consecutivo e igualó por primera vez a la pobreza como la cuarta preocupación de los ciudadanos.