Ocho militares en retiro que están detenidos irán a juicio por desapariciones forzadas y delitos contra los deberes de humanidad durante la guerra guatemalteca de 1960-1996. Otros dos, en tanto, quedaron en libertad tras una audiencia realizada ayer.
La jueza Claudet Domínguez ordenó iniciar juicio, entre otros, a Manuel Benedicto Lucas García, quien fue jefe del Estado Mayor General del Ejército de 1981 a 1982, una de las épocas más violentas de la guerra, según organismos defensores de los derechos humanos.
También irán a juicio los exoficiales Byron Huberto Barrientos Díaz, César Augusto Ruiz Morales, Raúl Dehesa, José Antonio Vásquez, Carlos Augusto Garavito, Juan Ovalle Salazar y César Augusto Cabrera Mejía. Todos los acusados son mayores de 60 años.
A Ismael Segura Abularach y Gustavo Adolfo Rosales García, se les clausuró provisionalmente el proceso y quedaron en libertad provisional, pues la jueza dijo que no hay claridad en las pruebas para enviarlos a enfrentar juicio. Además, ordenó a la fiscalía buscar evidencias suficientes para enviarlos a juicio o clausurar el proceso definitivamente.
Según la fiscalía, los militares fueron oficiales de la zona militar número 21, ubicada en Cobán, Alta Verapaz, al norte de la capital guatemalteca, que hoy alberga el Comando Regional de Entrenamiento de Operaciones de Mantenimiento de Paz.
En este centro de adiestramiento militar apoyado por Naciones Unidas, las autoridades realizaron allanamientos y localizaron más de 80 fosas que contenían al menos 565 osamentas de víctimas de la guerra.
El caso se remonta a las masacres ocurridas durante varios años de la guerra en el occidente del país centroamericano en aquella época histórica.
