La primera etapa del proyecto de saneamiento de la capital y la bahía de Panamá alcanza 93% de avance, tras una inversión del Estado y la banca internacional de $900 millones.
La Unidad de Proyectos de Saneamiento, adscrita al Ministerio de Salud, calcula que en la segunda etapa de la obra se invertirán $2 mil 342 millones durante los próximos cinco años.
Al menos $2 mil 342 millones tiene previsto invertir el Gobierno durante los próximos cinco años en el proyecto de saneamiento de la capital y la bahía de Panamá, que pretende sanear las aguas residuales de los distritos de Panamá y San Miguelito, así como de la provincia de Panamá Oeste.
La inversión realizada en la obra por el Gobierno y por la banca internacional suma hasta ahora $900 millones, precisó Tatiana De Janon, coordinadora de la Unidad de Proyectos de Saneamiento de la ciudad y bahía de Panamá.
El saneamiento de la bahía de Panamá, que va desde el Casco Antiguo, en San Felipe, hasta el aeropuerto de Tocumen (primera etapa) –cuya conclusión está prevista para 2017–, tiene avance del 93%, añadió.
ETAPAS EN PROCESO
Por su parte, el Ministerio de Salud (Minsa) lleva adelante el acto público para el diseño, construcción, operación y mantenimiento de las obras del segundo módulo de la planta de tratamiento de aguas residuales, cuyo precio es de $342 millones, de los cuales $150 millones son para la construcción y el resto para operación.
Este segundo módulo –que servirá para tratar las aguas residuales de la colectora de Juan Díaz y del resto del este de la región– será licitado el 23 de octubre próximo, indicó De Janon.
Otros $700 millones serán invertidos en la construcción de las redes de alcantarillado y colectoras en Panamá Oeste.
A parte de estas cifras, se calcula una inversión de $1,300 millones en un plan maestro que incluye obras menores, pero que tardarán 15 años en ejecutarse.
FALTA DE COOPERACIÓN
A pesar de la millonaria inversión, el proyecto tiene un enemigo: el mal manejo de la basura.
Durante un recorrido ayer por la planta de tratamiento, se observó que a esta llega basura y residuos sólidos, pese a la construcción de modernas redes de alcantarillados, colectoras, sistema de interconexiones y otras estructuras para el tratamiento de las aguas.
Reportes del proyecto de saneamiento de la ciudad y la bahía de Panamá indican que cada mes se sacan de la estación de bombeo ocho toneladas de basura peligrosa para el sistema, entre las cuales hay preservativos, cabello, papeles, plástico y grasa de cocina.
De Janon advirtió de que no se puede tener una ciudad saneada si no se cambia el mal hábito de arrojar la basura en los afluentes.
En ese sentido, la ministra de Ambiente, Mirei Endara, manifestó que el manejo de la basura es uno de los retos más grandes del país.
“La contaminación de los ríos va a dejar de ser por aguas residuales y seráúnicamente por los desechos que estamos botando en los ríos, que incide no solo en la fauna, sino en la salud, ya que de estos afluentes se obtiene el agua para consumo humano”, destacó.
Por su parte, Yakarta Ríos, presidenta de la Asociación de Consumo Ético, manifestó que deben existir campañas y políticas públicas que eduquen a las comunidades y al sector industrial sobre el manejo de los desechos.
Destacó que los municipios y el Ministerio de Ambiente deben iniciar estas campañas desde las escuelas.






