Bolivia lloraba ayer el asesinato del viceministro del Interior Rodolfo Illanes, a manos de mineros que bloqueaban vías y con quienes intentó negociar sus reivindicaciones laborales.
A raíz de la situación, los piqueteros se habían retirado de los caminos que disputaron durante tres días a punta de dinamitazos con los policías, en choques que también dejaron dos mineros muertos.
Illanes, secuestrado el pasado jueves por mineros que cortaban una ruta, fue torturado y asesinado. Su cuerpo fue abandonado envuelto en una frazada. Fue llevado de madrugada a una clínica para la autopsia legal.
“La causa de la muerte ha sido básicamente por derrame cerebral, tenemos traumatismo cerebral y torácico; tenemos también costillas fracturadas (...)”, dijo el fiscal de La Paz, Edwin Blanco.
Tras reunirse en la madrugada con su gabinete en la Casa de Gobierno para analizar la situación social, el presidente de Bolivia, Evo Morales, expresó su “rechazo a los hechos que han sucedido estos días (...) y el profundo dolor que vive el pueblo boliviano” por el asesinato de su colaborador.
Illanes, asesor del sindicato cocalero, del cual el mandatario es líder hace casi 30 años, fue declarado “héroe defensor de los recursos naturales”. Además, el Gobierno declaró“duelo por tres días a nivel nacional sin suspensión de actividades”. Su cuerpo será velado en el palacio presidencial.
Morales planteó que las autoridades judiciales “tienen que dar con los autores materiales y también intelectuales del asesinato tan cobarde del hermano Illanes”.
En tanto, los principales directivos de la Federación Nacional de Cooperativas Mineras (Fencomin) mantenían silencio absoluto.
Mientras, la fiscalía allanó su sede, incautó documentación y detuvo preventivamente a 10 personas.
El expresidente Carlos Mesa (2003-2005) definió el hecho como “acto de barbarie incalificable”. En iguales términos se expresó el exmandatario Eduardo Rodríguez Veltzé (2005-2006), quien dijo estar “consternado por la muerte del amigo Rodolfo Illanes”.
A través de un comunicado, la ONU expresó su “más firme rechazo”, condenó“profundamente la muerte violenta del viceministro”, y deploró las “protestas extremadamente violentas de los cooperativistas mineros”.
En una ceremonia militar posterior, Morales señaló que la protesta estuvo ligada a “ciertos intereses externos de grupos que quieren crear cierta inestabilidad y una conspiración”.
Por el momento, quedó en suspenso una negociación entre Fencomin y el Gobierno que debía empezar temprano en la sede de la vicepresidencia. Los mineros en protesta se oponen, ente otros puntos, a la norma que permite la creación de sindicatos dentro de cooperativas.
El ministro de Gobierno (Interior), Carlos Romero, explicó que los mineros en realidad intentan obtener autorización para alquilar sus concesiones mineras a empresas privadas o extranjeras, algo que prohíbe expresamente la Constitución. Además, según la autoridad, intentaban acumular más espacios de poder en el Ejecutivo. Los mineros cooperativistas ocupan cargos en el Ejecutivo, en una superintendencia del ramo y en el Congreso, donde cuenta con senadores y diputados.
