Mientras se recuperan los policías lesionados tras una explosión en el centro de la capital colombiana, el ministro de Defensa ayer dijo que la primera hipótesis sobre la autoría del atentado señala al Ejército de Liberación Nacional.
Según dijo el ministro Luis Carlos Villegas a la radio local W, el artefacto que hizo explosión “fue puesto varias horas antes con todo el dolo y la sevicia” en un lugar donde un grupo de policías antimotines se concentraba para un control de seguridad en la zona.
Villegas precisó que es probable que detrás del atentado haya estado el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en una de sus ramificaciones urbanas. Hubo 24 policías lesionados y 3 de ellos continúan en el área de cuidados intensivos debido a la gravedad de sus heridas.
El director clínico del hospital de la policía, coronel Albeiro Ruiz Reyes, señaló en rueda de prensa que una de las víctimas tiene pendiente una neurocirugía “debido a que las esquirlas recibidas del artefacto explosivo penetraron al cerebro. No es de mucha gravedad, pero sí de cuidado”.
“A los otros dos policías que están en cuidados intensivos los estamos valorando con una ecografía-ocular, porque les ha afectado sus ojos”, agregó.
Asimismo, dijo que ya fueron dados de alta tres agentes y otros cinco que habían sido atendidos en el hospital militar. El resto sigue en recuperación.
Horas después, en un reporte de la clínica de la policía en que se encuentra la mayoría de los uniformados afectados se señaló lo siguiente: aún hay 3 uniformados en cuidados intensivos, 1 en sala de recuperación, 1 hospitalizado, 3 en urgencias y 15 fueron dados de alta.
El pasado domingo, un explosivo de mediano poder estalló en la mañana en el céntrico barrio La Macarena. La onda explosiva afectó a un grupo de policías que custodiaba la zona.
Al respecto, el comandante de la policía de Bogotá, general Hoover Penilla, informó que se inició una investigación para dar con los autores del atentado, que habrían detonado aproximadamente dos kilos de explosivos.
Además de provocar heridas a 24 policías y 2 civiles, la explosión causó daños en las fachadas de varias residencias y establecimientos públicos cercanos. “Estábamos todos desayunando cuando se escuchó la bomba”, narró Juan González, propietario de El Pit, un hostal cercano al sitio de la explosión.
El ELN, que según cifras oficiales está integrado por mil 500 hombres, hasta el momento no ha reivindicado o rechazado el atentado.
