Una misión de la Organización de Estados Americanos (OEA) llega a incorporarse al diálogo para superar la crisis política en Nicaragua, en momentos en que el mismo está estancado por las posiciones opuestas del gobierno y la oposición sobre la liberación de presos y el cese de la represión.
La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACDJ) suspendió su participación en las negociaciones a la espera de que el gobierno de Daniel Ortega dé “muestras contundentes” de querer resolver la crisis con la salida de prisión de los presos por las manifestaciones del año pasado y el fin de la represión.
“No nos hemos retirado [de la negociación], solo estamos pidiendo que el gobierno haga los gestos que había ofrecido a la alianza”, dijo el coordinador de la delegación opositora, Carlos Tunnerman.
“No es posible que continuemos en la mesa del diálogo mientras fuerzas policiales e incluso parapoliciales siguen capturando gente” y persisten denuncias de malos tratos a detenidos y a sus familias, añadió.
En medio de la tirantez de posiciones, la Organización de Estados Americanos envió a su representante Luis Ángel Rosadilla para evaluar su incorporación a la negociación como garante del proceso.
Tunnerman, un exdiplomático, celebró esa incorporación e insistió en que Ortega puede cesar la represión: “Eso está en sus manos y [sería] una demostración de que se está en el diálogo para encontrar acuerdos”.
El canciller Denis Moncada, que encabeza la delegación oficial, leyó de su lado un comunicado en el que “ratifica el compromiso del Estado nicaragüense de continuar desarrollando las sesiones de trabajo para avanzar y consensuar la agenda”.

