Miembros de una misión internacional lamentaron ayer que Honduras muestra “debilidad institucional” para investigar el asesinato de la ambientalista Berta Cáceres, orientándose hacia las personas cercanas a ella, en lugar de buscar a los que la habían amenazado.
El eurodiputado español Miguel Urbán manifestó en rueda de prensa con corresponsales de agencias internacionales de noticias que en reuniones que la misión sostuvo desde que llegó a Honduras con personas relacionadas al caso, como familiares, “se ha cuestionado la institucionalidad hondureña, debilitada de forma terrible a raíz del golpe de Estado de 2009”, para llevar a cabo una investigación confiable del crimen. Urbán forma parte de la llamada Misión Internacional “Justicia para Berta Cáceres”, integrada por 12 personas que llegaron de Europa y América para exigir una investigación del asesinato, así como tratar de interceder por el activista mexicano Gustavo Castro.
Cáceres, de 44 años, coordinadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares de Indígenas de Honduras (Copinh), fue asesinada a tiros el pasado 3 de marzo por desconocidos que entraron a su casa en La Esperanza, oeste, e hirieron a Gustavo Castro, que está protegido por la Embajada de México en Tegucigalpa, retenido por las autoridades durante 30 días en calidad de testigo.
Urbán calificó como una “aberración” que le haría perder credibilidad a Honduras si criminaliza a Castro y a miembros del Copinh.
