Moon Jae-In, un veterano de la lucha por los derechos humanos favorable a un acercamiento con Corea del Norte, ganó ayer ampliamente las elecciones presidenciales en Corea del Sur.
Moon, gran favorito en los sondeos y candidato del Partido Democrático, de centroizquierda, obtuvo el 40.2% de los votos, según la comisión nacional electoral. El conservador Hong Joon-Pyo quedó muy por detrás, con 25.2% de los votos, seguido del centrista Ahn Cheol-Soo (21.5%).
El resultado fue “una gran victoria de un gran pueblo” que quiere crear “un país justo (...) donde las normas y el sentido común prevalezcan”, expresó Moon al saludar a sus simpatizantes en la plaza Gwanghwamun de Seúl, donde una multitud se reunió durante meses, a la luz de las velas, para exigir la dimisión de la ahora expresidenta Park Geun-hye, quien espera en prisión un juicio por presuntos actos de corrupción y abuso de poder. Tras este escándalo, Moon prometió que será“el presidente de todos los surcoreanos”.
Las elecciones se efectuaron en un clima político marcado por el escándalo de corrupción que terminó con la destitución de la presidenta Park y por las tensiones con Corea del Norte.