Jimmy Morales rindió cuentas ayer ante el Congreso sobre su primer año de gestión como presidente de Guatemala, mientras analistas opinan que falta una estrategia para dirigir la nación y consideran que su incumplimiento más importante es la lucha contra la corrupción, una de sus principales promesas de campaña.
Según Morales, la tasa de homicidios se redujo 5% en números absolutos y gracias a los esfuerzos de las autoridades de seguridad se desarticularon unas 92 estructuras del crimen organizado, salvando al menos 250 vidas.
Durante su comparecencia, unos 30 diputados opositores abandonaron el hemiciclo aduciendo que Morales llegó una hora tarde. Afuera, varias personas protestaron contra él.
Morales aseguró que la situación anticorrupción ha mejorado, que varias instituciones de gobierno son más transparentes y que hay un fortalecimiento institucional. Pero según expertos, lo que Morales califica como logros son acciones aisladas que se han construido sin una directriz de gobierno. “Morales no presentó ni discutió planes globales de gestión y la ponderación sobre cómo respondió al desafío de contribuir a remover las estructuras criminales y corruptas, está a la vista: no emprendió reformas legales ni cambios procesales o administrativos en el gobierno central”, según el Instituto de Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos de Guatemala.
