Como en Brasil e isla Caimán, la liberación de los mosquitos transgénicos de tecnología inglesa ha dado buenos resultados en Panamá, específicamente en Nuevo Chorrillo, Arraiján, al reducir en un 90% la población del Aedes aegypti.
Los datos ponen en primer plano una nueva herramienta para combatir el vector transmisor del dengue, que, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, pone a más de 2 mil 500 millones de personas en riesgo de contraer la enfermedad.
Para Néstor Sosa, director del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud, es oportuno un análisis económico y de factibilidad que ponga en perspectiva el uso de los mosquitos modificados versus los métodos tradicionales de fumigación y promoción comunitaria para combatir el vector transmisor del dengue.
Tras los rendimientos obtenidos, “nosotros consideramos que los ministerios de Salud de la región tienen que empezar a considerar el uso o no de esta tecnología”, apuntó Sosa.