El exdictador guatemalteco Efraín Ríos Montt murió ayer en su residencia, a los 91 años, en medio de un juicio por presunto genocidio cometido durante su régimen, entre 1982 y 1983, proceso que volvió a abrir las heridas de la guerra civil que ensangrentó a Guatemala durante 36 años.
Ríos Montt falleció en su residencia a causa de un infarto, confirmó a periodistas uno de los abogados que defendió al exdictador durante el juicio por genocidio y es cercano a la familia, Jaime Hernández.
Otro de sus abogados defensores, Luis Rosales, comentó que el exjefe de Estado “falleció en su hogar, con el amor de su familia, con su conciencia sana”.
Rosales aseguró al diario Prensa Libre que Ríos Montt “murió en paz, tranquilo, y todos con la convicción de que en este país nunca hubo genocidio y fue inocente de lo que se le acusa” en el marco de la guerra civil.
Grupos conservadores y de extrema derecha de Guatemala respaldaron siempre a Ríos Montt, al afirmar que en el país nunca se cometió genocidio y que las víctimas fueron producto del enfrentamiento armado registrado entre 1960 y 1996.
Luis Rosales
Abogado defensor.
El exmilitar fue sindicado de arrasar aldeas indígenas mayas durante su violento régimen. Se le había diagnosticado demencia senil y otros serios padecimientos médicos desde hace unos años.
El proceso penal que interrumpió la muerte le hubiera permitido, en caso de haber sido condenado, cumplir la pena en su residencia o en un centro asistencial que la familia designara.
El exjefe de Estado había sido condenado el 10 de mayo de 2013 a 80 años de prisión por el delito de genocidio por un tribunal de mayor riesgo.
Sin embargo, 10 días después su condena fue anulada por fallas procesales por la máxima instancia penal del país, la Corte de Constitucionalidad.
A Ríos Montt, el tribunal lo responsabilizó de la matanza de mil 771 indígenas mayas ixiles en el departamento de Quiché durante su gobierno de facto.
El abogado del querellante adhesivo Centro para la Acción Legal en Derechos Humanos, Héctor Reyes, afirmó que Ríos Montt “murió condenado por genocidio y delitos de lesa humanidad, como quedó demostrado ante el tribunal”, con el fallo condenatorio del año 2013.
En la misma línea se refirió el director de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado, Nery Rodenas, al criticar la anulación de la sentencia, pese a que fue “citado, oído y vencido en juicio y que se dictó en los parámetros legales”.
Ríos Montt llegó al poder por medio de un golpe de Estado el 23 de marzo de 1982 y fue derrocado de la misma forma por su ministro de la Defensa, Óscar Mejía Víctores, el 8 de agosto de 1983.
