El presidente de Zimbabue apareció ayer en fotos de una reunión con el jefe militar que lo colocó bajo arresto domiciliario, mientras continuaban las negociaciones con una delegación sudafricana y un sacerdote católico en la casa de gobierno en busca de una solución a la turbulencia política y el probable fin de un régimen de décadas.
El diario estatal Zimbabwe Herald publicó presuntas nuevas fotos de la reunión. En una, el presidente Robert Mugabe y el jefe militar se estrechan la mano.
Las fotos no muestran a la primera dama Grace Mugabe, cuyo vertiginoso ascenso político alarmó a muchos en el país, temerosos de que sucediera a su esposo.
El presidente sudafricano Jacob Zuma dijo ante el Parlamento que la situación política “se aclarará en breve”.
Aprovechando el vacío de poder para expresarse, voces opositoras y de la sociedad civil instaron a Mugabe a renunciar después de 37 años en el poder y pidieron que el país haga una transición para celebrar elecciones justas y libres.
Mugabe está bajo vigilancia militar, según varios medios, junto a su esposa, y rechaza dimitir. No se ha visto al recién despedido vicepresidente Emmerson Mnangagwa, que huyó del país la semana pasada.
Un comunicado conjunto de más de 100 grupos civiles instó a Mugabe, el jefe de Estado más anciano del mundo, a dejar el cargo de forma pacífica y pidió al Ejército que restaure el orden con rapidez y que respete la Constitución. En otro comunicado conjunto, varias iglesias en el país hicieron un llamado a la calma.
Una exvicepresidenta del país, Joice Mujuru, que fue destituida en 2014, pidió“elecciones libres, justas y creíbles” tras un acuerdo de transición alcanzado entre varias comunidades.
