El presidente de la Asamblea Nacional, Sergio Gálvez, ordenó ayer la colocación de una mampara aislante de ruido para que los manifestantes que lleguen a las graderías del recinto legislativo no interrumpan las sesiones del pleno. Debido a los trabajos, que tienen un costo de 10 mil dólares, según Gálvez, el pleno no sesionó ayer.
“Le tienen pánico al pueblo porque están legislando sobre temas que afectan al pueblo”, advirtió Rafael Chavarría, dirigente del Consejo Nacional de Trabajadores Organizados. La activista de la sociedad civil Idalia Martínez dijo, por su parte, que con esta medida la Asamblea “no quiere escuchar la voz del pueblo”.