La comunidad islámica de Brasil respalda las acciones de la policía contra un grupo de personas sospechosas de planear ataques durante los Juegos Olímpicos, siempre y cuando la pesquisa se realice de forma transparente, dijo ayer un líder musulmán brasileño.
El jeque Jihad Hassan Hammadeh, presidente del Comité de Ética de la Unión Nacional de Entidades Islámicas, con sede en Sao Paulo, dijo a los reporteros que la comunidad está preocupada por el arresto de 10 brasileños que la policía dice habían jurado lealtad al grupo extremista Estado Islámico y conversado en las redes sociales sobre la posibilidad de lanzar ataques durante las próximas Olimpiadas.
Dijo que su organización apoya la investigación del Departamento de Policía Federal, pero agregó que debe haber evidencia concreta y transparencia para asegurar que ciudadanos y grupos no sean perseguidos injustamente.
“El arresto de los 10 debió haber sido anunciado de una forma más cautelosa y con pruebas”, afirmó.
“La forma en que los arrestos fueron anunciados atemorizó a la población y podría llevar a discriminación antimusulmana”, agregó, al tiempo que añadió que “los prejuicios contra el islam están aumentando en Brasil y en la actualidad las mujeres musulmanas tienen miedo de salir a las calles portando su hiyab”, refiriéndose a la mascada que utilizan en la cabeza.
Los 10 sospechosos fueron transferidos a una penitenciaría federal en el estado centro-occidental de Mato Grosso do Sul.
Larissa Rodrigues, esposa de Vitor Barbosa Magalhaes, uno de los 10 hombres arrestados, afirmó que él pasó seis meses en Egipto aprendiendo árabe y estudiando el islam.
Dijo que su marido no se resistió al arresto y que la policía se incautó de una computadora y un libro electrónico tras registrar su vivienda.
