Una nueva “pausa humanitaria” de 10 horas decretada por Rusia, aliada del régimen sirio, entró en vigor ayer en Alepo, pero nadie habría utilizado los “corredores humanitarios” para dejar los sitiados barrios rebeldes.
Esta segunda “pausa humanitaria” debía supuestamente permitir la evacuación de civiles y heridos, y la retirada de los combatientes rebeldes que lo desearan.
Pero la ONU hizo saber ayer mismo que no estaba “implicada” en este “anuncio unilateral”, y un grupo rebelde denunció una iniciativa que “no tiene ningún valor”.
Además, los rebeldes sirios dispararon ayer siete cohetes en dirección de la carretera del Castello, un corredor del norte de Alepo destinado a la evacuación de combatientes y civiles, según la agencia oficial Sana, que acusó a los “grupos terroristas” de “impedir a los civiles abandonar los barrios del este”. Los corredores humanitarios permanecieron desiertos, constataron dos corresponsales de la AFP, presentes del lado rebelde y del lado gubernamental.

