El examen de los cuerpos hallados tras el hundimiento de un pesquero sobrecargado con migrantes en abril de 2015, cerca a Sicilia (sur de Italia), ofrece un cuadro conmovedor y sorprendente de la tragedia, con más de 800 muertos hallados, informaron ayer las autoridades italianas. “¡¿Cómo pudieron entrar 900 personas en ese barco?! Era imposible que llegaran vivas”, declaró indignado Vittorio Piscitelli, comisario extraordinario para las personas desaparecidas.
La Marina logró recuperar en junio, tras una compleja y costosa operación que duró varios meses, el barco que se hundió el 18 de abril de 2015, considerada una de las peores tragedias registradas en el Mediterráneo. Junto con las 24 víctimas enterradas en Malta tras la tragedia, los 219 cuerpos rescatados los días posteriores del naufragio y los restos hallados por los forenses dentro de la embarcación, la suma supera las 800 personas, según el comisario.
Para los bomberos, que consideraban que la embarcación no podía transportar más de 250 personas, la conmoción fue notable cuando llenaron 458 bolsas con los cadáveres hallados en la bodega, la sala de máquinas y hasta en el pequeño hueco que contiene la cadena del ancla en la parte delantera del pesquero. Los médicos forenses que examinan desde hace tres meses el contenido de esas bolsas advirtieron que estas pueden contener restos de varias personas y que el análisis para un conteo exacto tomará, al menos, un año, dijo Piscitelli.
Italia se comprometió a identificar a cada uno de los muertos en esa tragedia, como una manera de darles una sepultura digna a los migrantes que pierden la vida en el Mediterráneo.
