Las calles polvorientas y estrechas del pueblo de Atalaya no se daban abasto. La amalgama de devotos, comerciantes y políticos se combinaron ayer con el color violeta para rendir honor al Jesús Nazareno de manos cruzadas y ojos nostálgicos.
A menos de 60 días para las próximas elecciones generales, el festejo religioso era una parada obligatoria para quienes pretenden la silla presidencial en el Palacio de las Garzas, y los cuatro aspirantes partidistas acudieron a la basílica de este distrito veragüense.
Juan Carlos Navarro, del Partido Revolucionario Democrático (PRD), fue el primero en llegar. A eso de las 6:30 a.m. el exalcalde capitalino caminó junto con su esposa, María del Carmen Cuqui Campagnani, desde la carretera Interamericana. Él, vestido con camisa de rayas blancas y azules; ella, con camiseta de gruesas franjas rojas, blancas y negras.
Caminaban agarrados de la mano, hasta cuando el político se acercaba a saludar. En uno de esos encuentros, le compró a un vendedor un sombrero de $95. Francisco Rodríguez, con el dinero en la mano, reveló que el candidato le hizo el encargo de un sombrero “más fino” desde hace “rato”.
La pareja luego entró a la casa de un copartidario a desayunar. Comieron frutas, tamales de gallina y tajadas de lechona.
Unos metros más atrás de los perredistas avanzaba Juan Carlos Varela, abanderado presidencial de la alianza “El pueblo primero” (Partido Panameñista y Partido Popular).
Acompañado de su equipo de trabajo, el actual vicepresidente de la República vestía camisa violeta, color que también es el distintivo del panameñismo.
Durante el recorrido posó para todas las fotografías, y cargó y besó a cuanto niño se le puso por delante.
Zigzagueaba entre los puestos de naranjas, cerámicas, lentes, milagros y camisetas de Justin Bieber. En un puesto de verduras lo esperaba su esposa, Lorena Castillo, quien entre cabezas de ajo y bolsas de cebolla lo invitó a tomarse una foto con el dueño del local, no sin que antes se secara el sudor con una toalla blanca que le pasó uno de sus asistentes.
“Ya mi presi me besó”, dijo una señora trigueña de carnes flojas, mientras Varela se abría paso entre la multitud intentando llegar a la capilla, que presumía su reciente pintura blanca y violeta.
La misa ya había comenzado cuando llegó al pueblo José Domingo Arias, candidato presidencial del gobernante Cambio Democrático (CD).
Llegó sigiloso, con un séquito escaso, compuesto en su mayoría por su equipo de relaciones públicas. Vestía camisa blanca.
Al terminar la ceremonia, desapareció casi de forma idéntica a como apareció en la fiesta religiosa.
El candidato presidencial del Frente Amplio por la Democracia (FAD), Genaro López, también aprovechó el llamado multitudinario.
Fue el político que menos desapercibido entró a la plaza central del pueblo. Con camisa roja, al igual que todos sus acompañantes, y bajo sombrillas coloradas, se abrió paso entre las interminables filas de los devotos que querían ver de cerca al Cristo. Lo acompañó su esposa, Heredia De Gracia, y su candidata a vicepresidenta Maribel Gordón.
Su entrada al pueblo la presenció desde el balcón de una casa a medio construir, la expresidenta Mireya Moscoso, quien aprovechó la presencia mediática para anunciar que no apoyará a Varela, el candidato de su partido (ver nota relacionada).
HABLÓ ULLOA
El arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, utilizó las cámaras, la asistencia de los políticos y los oídos de los feligreses para enviar un mensaje relacionado con las próximas elecciones.
“Algunos no han sido consecuentes con el pacto ético. Incluso, han arremetido contra este instrumento”, dijo Ulloa, ante los aplausos del público. “Sectores han querido desvirtuar el pacto y hasta acusan a obispos de pertenecer a algún partido por estar en desacuerdo con sus planteamientos. El único partido de la Iglesia católica es Panamá”, aseguró.
Además, el religioso pidió al electorado que les exijan propuestas a sus candidatos y que eviten las confrontaciones. “Todos somos hermanos”, sostuvo.
VENEZUELA, PRESENTE
La ruptura de las relaciones diplomáticas, comerciales, políticas y consulares entre Panamá y Venezuela fue un tema en boca de varios durante la festividad de Jesús Nazareno, que es venerado desde mediados del siglo XVIII.
“Es el momento de hacer un llamado al diálogo. Se deben a sus pueblos, y su misión es conciliar, no enfrentarse”, afirmó Varela, quien fue el canciller de Ricardo Martinelli durante los primeros dos años de su gobierno.
“Nos preocupa lo que está ocurriendo, pero también rechazamos los ataques a nuestro país y a nuestras autoridades”, expresó Navarro
Vestida de violeta, con lentes oscuros y desde un balcón en Atalaya, Mireya Moscoso, exgobernante del país (1999-2004) y presidenta vitalicia del Partido Panameñista, reveló su apoyo a José Domingo Arias, candidato presidencial del gobernante Cambio Democrático (CD).
“Es mi convicción que solamente Arias le garantiza a Panamá que vamos a continuar con la ruta que todos queremos. Animo a todos los panameñistas a aceptar que nuestra contribución al país es retirarnos y apoyar la mejor opción”, manifestó Moscoso mientras leía su mensaje impreso en papel.
“Desde este día caminaré el país para decirles a los panameñistas el siguiente mensaje: debemos apoyar a JoséDomingoArias”, aseguró.
Varela no hizo comentarios. Horas antes, Moscoso –beneficiada por este gobierno con un concesión de uso de fondo de mar, playas y riberas en un área colindante con su casa de veraneo en Punta Mala– señaló que le pediría salud al Cristo de Atalaya. En tanto, Alvin Weeden, contralor en el gobierno de Moscoso, calificó la decisión de la viuda de Arnulfo Arias como “traición” y auguró que perjudicará a la campaña de Arias.
LUIS BURÓN-BARAHONA
