Nicaragua concedió asilo político al expresidente salvadoreño Mauricio Funes (2009-2014), investigado en su país por corrupción, un mal que se encargó de denunciar con firmeza en su gestión y que motivó a llevar a otro expresidente ante el banquillo de los acusados.
Funes, el primer presidente de izquierda que gobernó El Salvador, argumentó en su pedido de asilo que corría “peligro su vida e integridad física y la de su familia por luchar en pro de la democracia, la paz, la justicia y los derechos humanos y su filiación política”, según señala la Gaceta Oficial de Nicaragua.
Junto al exmandatario fue amparado su núcleo familiar, integrado por su actual compañera Ada Mitchell Guzmán Sigüenza, y sus tres hijos.
La publicación señaló que las leyes nicaragüenses “aseguran el asilo (...) amparando a los perseguidos por luchar en pro de la democracia, la paz, la justicia y los derechos humanos”, lo que habría justificado la medida.
El expresidente salvadoreño y su familia son objeto de una demanda por no poder justificar 728 mil 329 dólares en un proceso de corte civil que se ventila en los tribunales, que han fijado una audiencia sobre el caso para el próximo 12 de septiembre.