El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, que afronta una ola de protestas que dejan al menos 45 muertos, es señalado por críticos opositores de dirigir al país con poca transparencia y nepotismo para sostenerse en el poder.
“La danza de la corrupción está palpable en cualquier institución del Estado, no hay que ponerse lente para verlo... La ley es papel mojado” para Ortega, dijo a la AFP el general retirado Hugo Torres.
Hay hartazgo de la población ante el tráfico de influencias, la impunidad, protección a responsables de actos de corrupción y el nepotismo, manifestó Torres, un exguerrillero sandinista que se convirtió en férreo crítico de Ortega.
Un caso emblemático de corrupción es el del expresidente del Consejo Supremo Electoral (CSE) Roberto Rivas, aliado de Ortega, quien fue sancionado en diciembre pasado por Estados Unidos, que lo incluyó en una lista de la ley Magnitsky, que establece penas por violación de derechos humanos y corrupción.
La disposición estadounidense señala a Rivas de acumular “una riqueza considerable”, incluyendo aviones privados, vehículos de lujo y un yate, además de haber “perpetrado un fraude electoral que socava las instituciones”.
Ortega y sus allegados se sostienen gracias a un entendimiento con la clase empresarial del país, según Juan Carlos Hidalgo, analista de América Latina del conservador Cato Institute, de Washington.
“Ortega ha repartido entre los hijos o gente muy allegada, puestos de confianza y el manejo de sus principales negocios”, dijo la directora de la revista radial Onda Local, Patricia Orozco.
La primera dama, Rosario Murillo, fue nombrada coordinadora de Comunicación y Ciudadanía y en las elecciones de 2016, Ortega la designó para acompañarlo como su vicepresidenta en su tercer mandato, de 2017 a 2022. El hijo de la pareja, Laureano Ortega, dirige la Agencia Pro- Nicaragua, gestora de la inversión extranjera.
Rafael, hijo mayor de Murillo de una relación previa, cumple funciones de protocolo y es el administrador de los negocios familiares relacionados con el petróleo y energía, según Torres. Otros vástagos son asesores o dirigen los medios de comunicación bajo el control de la familia.
